Esta receta, más que un desayuno, es un recuerdo. Me acuerda muchísimo a mi mamá, a esos platos sencillos pero llenos de amor que siempre sabían mejor. Y es que muchas veces lo más rico no es lo complicado, sino lo que conecta con lo que somos y de dónde venimos.
Muchas veces creemos que las recetas tradicionales no son tan saludables… como si lo casero y lo nutritivo no pudieran ir de la mano. Pero la verdad es que, cuando usamos ingredientes reales y preparaciones simples, pasa todo lo contrario. Estas migas de arepa son el mejor ejemplo: una receta de siempre, reconfortante, pero también balanceada y llena de nutrientes.

Lo lindo de esta receta es que, con ingredientes básicos, estás sumando muchísimo a tu alimentación.
La arepa de maíz es una buena fuente de energía, naturalmente libre de gluten y fácil de digerir. La cebolla larga y el tomate aportan antioxidantes, vitaminas y compuestos que apoyan la digestión y el sistema inmune. Y la mantequilla clarificada, al no tener sólidos lácteos, es una grasa más estable para cocinar y le da ese sabor delicioso que hace toda la diferencia.
Si hay algo que eleva este plato todavía más, es acompañarlo como lo hemos hecho siempre en casa: con unos huevos al lado y una taza de chocolate caliente. Es ese tipo de desayuno que se siente completo, reconfortante y lleno de tradición.
La combinación es perfecta: las migas suaves y llenas de sabor, la proteína de los huevos que te mantiene satisfecha por más tiempo, y el chocolate caliente que le da ese toque especial que convierte un desayuno simple en un momento para disfrutar sin afán. 💛
Ver en el siguiente link la receta de Chocolate caliente
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Pon las arepas en un plato y riega un poco de agua sobre ellas para humedecerlas (sin dejarlas demasiado blandas) y luego desmenúzalas con las manos hasta formar migas.
Pela los tomates (puedes hacerlo pasándolos unos segundos por agua caliente) y pícalos finamente junto con la cebolla larga.
En una sartén, agrega la mantequilla clarificada y sofríe la cebolla por 2-3 minutos hasta que esté transparente. Luego añade el tomate y la sal, y cocina hasta obtener un hogao jugoso.
Incorpora las migas de arepa al sartén y mezcla bien para que se impregnen de todo el sabor.
Cocina a fuego medio, revolviendo ocasionalmente, hasta que estén bien calientes. Si quieres un toque más crujiente, déjalas unos minutos sin mover para que se doren un poco.


Este paso de humedecer la arepa hace que las migas queden suaves por dentro y no se sequen al cocinar 🤤